viernes, 21 de septiembre de 2007

Primavera


En el día de la primavera me dediqué casi exclusivamente a la enredadera que tengo en el patio de mi futuro nuevo hogar... Es una enamorada del muro, un gigante verde que necesitaba una buena poda... Y para eso llamé a un especialista, que mandó a dos empleados suyos que vinieron con una escalera con la que casi casi se puede llegar al cielo. Trabajaron desde las 9 de la mañana hasta las 4 de la tarde. Uno de ellos, David, trabajaba tan tan bien, con tanta buena voluntad, serio y a la vez relajado, tan conectado con su trabajo, que me quedé encantada. Me copa la gente que hace su trabajo bien y con gusto.

Párrafo aparte merece Pedro Daniel Putzolú, el calefaccionista que está cambiando los caños de la calefacción central. También: super orgulloso de lo que hace y entendedor de las ansiedades de sus clientes. Esta semana hablé por teléfono con él cientos de veces para saber, entre otras cosas, cuándo podría llegar a tener todo terminado, a pesar de las demoras que se van produciendo sobre todo por la burocracia del consorcio. No me puede decir con precisión. Pero hoy viernes, como para concluir una semana de intercambio permanente, me dijo: "Señora Florencia, usted no se preocupe, yo no me olvido de usted, la tengo muy presente y además me voy a ocupar de que el trabajo quede perfectamente bien hecho". Hay gente que sabe lo que el otro necesita, eh!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Que lindo jardin....ero!!!!!

Florencia dijo...

Epa! Tengo un nuevo comentarista! Bienvenido!

Anónimo dijo...

Me encantaron tus comentarios de viaje!
Espero que con las enseñanzas de Eddie (muy breves),pueda acceder a tu blog.

Florencia dijo...

Finalmente me llega un comentario tuyo, Celina! Se venían anunciando! Me alegra que te hayan gustado los relatos de mi viaje... Ay, me parece que pasó hace tanto tiempo!! Igual, por estos lados no faltan aventuras... tal vez no tan gratas, pero aventuras al fin...