
"Podrías pensar en el paraguas de la soberanía de Malvinas”, me dijo. Y yo, para mis adentros: "¿Perdón? ¿Qué tienen que ver las Malvinas con el problema del que estamos hablando y que quiero resolver ?” Y él, ante mi silencio: “¿viste cómo hizo Menem con el tema de la soberanía de las islas con los ingleses? Dijo: 'bueno, este tema queda debajo del paraguas, no se toca por ahora, ya veremos qué hacemos con eso, mientras tanto podemos hablar y hacer otras cosas juntos'. Después de superar el desconcierto inicial que me produjo la comparación y más allá de Menem, las Malvinas, la soberanía o el colonialismo, la imagen me pareció útil para un montón de situaciones en las que uno se siente completamente tomado por un problema que se empecina en entender o resolver y desterrar de su vida, que mientras tanto queda en suspenso o teñida por completo por el problema en cuestión. Como si no pudiera ocuparse de otra cosa hasta tenerlo resuelto. Poner un problema debajo del paraguas no significa no ocuparse de él ni negarlo, pero te permite acotarlo y ver que mientras tanto pasan otras cosas que se pueden disfrutar y a las que se les puede dedicar atención y energía. Las imágenes son poderosas o, como se dice, "una imagen vale más que mil palabras".
2 comentarios:
Socorro! Necesito un paraguas, dónde hay un paraguas?
Qué suerte que volviste al blog. Un beso, Sara
qué bueno flaquiflá, me viene muy bien a mí también! hay unas ofertas de paraguas (más bien sombrillas) por el centro...
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