miércoles, 26 de diciembre de 2007
La Cumbrecita
domingo, 25 de noviembre de 2007
Mudanza
domingo, 11 de noviembre de 2007
Te acordás...?
Lo de la delicia se debía a varias razones. Por un lado, lo que para mis compañeritas de colegio de monjas era toda una novedad, en mi casa siempre circulaban varones de nuestra misma edad: mi hermano mellizo Nino y sus amigos, que en un momento se organizaron en un grupo comando al que le dieron el dudoso nombre de Los Tra Tra y que incluyó entre sus miembros a una sola mujer en toda su historia: mi hermana Josefina. A mí supuestamente no me interesaba pertenecer ni andar escondiéndome en cuevas secretas. Seguramente en esa época yo ya me andaba haciendo la grande, aunque no tendría más de nueve años. No recuerdo bien en qué consistían las misiones de Los Tra Tra, tal vez porque eran ultrasecretas y nunca las conocía del todo, pero sí recuerdo que tenían kit de primeros auxilios y walkie-talkies. Y también recuerdo que jugué mucho con el juego de química que se compraron con los ahorros que en realidad estaban destinados a comprar una carpa para irse de campamento. Resulta que el encargado de la compra era Francisco, que vino a Buenos Aires y como no le alcanzó la plata para la carpa se apareció con un juego de química de cuatro pisos. Superada la resistencia inicial y los cuestionamientos por el uso discrecional de los fondos de la organización, nos lanzamos a hacer experimentos en el lavadero de mi casa que era un galpón que estaba bien al fondo y daba para cualquier cosa. No sé bien por qué razón, pero el resultado de los experimentos era siempre el mismo: un líquido de algún color que despedía humos, seguramente tóxicos, aunque nunca hubo que socorrer a nadie. La verdad, era medio frustrante. Además, nunca entendíamos del todo las instrucciones que venían en el librito, y nos preguntábamos qué sería el "agua dura" que se necesitaba para todos los experimentos!
El otro aspecto que hacía a la delicia era que mi familia tenía una juguetería. En realidad era librería, juguetería y bazar, pero la parte que nos interesaba, claro, era la juguetería, aunque la librería estaba buena a la hora de elegir los útiles para el colegio, que yo insistía -no siempre con éxito- en que fueran nuevos cada año, y en el bazar cada tanto había alguna cosa que me llamaba la atención, como la vez que quedé prendada de una especie de ensaladera color morado laqueado con una guarda con florcitas medio doradas, que finalmente logré que mi mamá me dejara regalarle a mi abuela Aía. A ella le encantó y la puso arriba del televisor.
"El negocio", como le decíamos, había pertenecido a mis abuelos paternos, estaba ubicado en la esquina de mi casa y teníamos acceso desde adentro. Era todo parte de una misma edificación muy antigua, de techos muy altos y pisos de pinotea. Ahí trabajaban mi mamá y mi tía Yaya, que eran las vendedoras junto con una empleada, Hilda, con quien yo salía en bici a hacer las cobranzas metida en el canasto de atrás, con las patas colgando, lo que da una idea del tamaño que tendría... A media mañana, después del desayuno, mis hermanos y yo aparecíamos por el negocio ya dispuestos a trepar las estanterías altísimas llenas de juguetes que estaban todas a nuestra disposición. Mi mamá nos dejaba tocar todo y muchas veces lográbamos quedarnos con los juguetes que más nos gustaban cuando “llegaba la mercadería” que semanas antes había venido a comprar mi mamá o mi tía Yaya a mayoristas de Buenos Aires. Yo, convencida de que todo ese mundo de juguetes era mío, tanto, que una vez –y esto fue lo que recordábamos hoy- la llevé a Bati al negocio cuando estaba cerrado (era increíble la sensación de entrar al negocio cerrado, cuando estaba todo quieto y las persianas bajas) y, como se acercaba su cumpleaños, le dije, muy agrandada, "elegíte lo que quieras". Ella, en mi recuerdo, se eligió una pista por la que hacías correr carreras a unas especies de pastillas; en el de ella, se eligió un juego con el que pescabas unos pececitos de colores. Pero el tema es que sea lo que fuere lo que eligió, parece que era carísimo y mi mamá no me dejó regalárselo. Se ve que límites había. En cambio me mandó al cumpleaños, según mi recuerdo, con un librito; según el de Bati, con unas Paco Pinto ... La cuestión es que fue una humillación tremenda, sobre todo porque Bati me exigió una explicación...
De repente pienso en cómo una experiencia compartida se convierte en un recuerdo diferente y único para cada persona. En cómo los hechos se van distorsionando en la memoria de cada uno, como si una vez convertidos en recuerdos fueran tomando caminos independientes de lo vivido. En cómo una misma situación representa algo distinto en el recuerdo de cada persona que estuvo ahí… Como si en el recuerdo uno estuviera solo. Por eso es tan lindo y se produce una sensación de tanta cercanía cuando uno recuerda algo con alguien y siente que el otro tiene un recuerdo muy parecido, o que el recuerdo tiene para los dos el mismo valor.
lunes, 29 de octubre de 2007
Hermanos

lunes, 15 de octubre de 2007
Esos árboles...
¿Por qué será que los árboles en la ciudad me impresionan más que cuando los veo en el campo, o en la montaña o en cualquier paisaje natural? ¿Será por el contraste con lo que los rodea?
Los veo ahí, en el medio del asfalto, perdiendo sus hojas, rebrotando, floreciendo, dando frutos, siguiendo sus ciclos naturales como desentendidos del entorno, del ruido, del tránsito y de la contaminación... aportando su belleza. Son como un ejemplo de constancia…
En la ciudad
Ví otra película de Cesc Gay muy recomendable. Se llama En la Ciudad. Es otra película del grupo de amigos en la crisis de los treinta/cuarenta, haciéndole frente a las cosas que les pasan. Ya hemos visto muchas de esas películas, pero ésta tiene algo muy personal y los personajes resultan muy cercanos... Se me ocurre que es un poco porque no son americanos, son europeos pero no… franceses ni finlandeses… Son españoles, de Barcelona, y eso los acerca mucho a nosotros… No sé, tal vez estoy diciendo cualquier cosa. Pero la película es muy linda.
Estos días
Qué abandonado tuve a mi blog! Mis ávidos lectores me reclaman nuevos posts, sobre todo la lectora número uno que es mi tía Ani!Resulta que estuve atareada ocupándome de los arreglos que tengo que hacer en mi futuro nuevo hogar... Finalmente todo se va concretando. Hay avances, lentos, pero avances al fin... Algunas cosas van siendo etapas superadas. Lo peor de todo, más que tratar con calefaccionista, plomero o albañil, con Putzolú, con Baez, con Sandez, con Subiri -que son los nuevos personajes con los que me relaciono en estos días- o que tener que hacer malabarismos para programar encuentros para que me hagan presupuestos, y al mismo tiempo seguir trabajando como siempre, o que negociar una prórroga del alquiler de mi antiguo departamento en el que sigo viviendo… Lo peor, decía, es lidiar con la administración y el consorcio, que son la máquina de impedir y dilatar, aglutinamiento de mezquindades que dicen velar por el inmueble. Bueno, no importa. Ya tuve mis ataques de nervios, grité en el teléfono, llamé a mis padres llorando impunemente pidiendo ayyyyuda (que me fue dada con generosidad) y ahora todo parece marchar… Mi amiga Beth me dio un consejo que me sirvió mucho. Me dijo algo así como: “tenés que administrar todo este asunto, sacále toda la emotividad, administrálo como si lo estuvieras haciendo para otro, hacé los llamados que tengas que hacer, hablá con quien tengas que hablar, y después seguís con tus demás actividades”. Le hice caso y me resultó liberador. Además me digo que si no me mudo este mes me podré mudar el otro… En el gran esquema de las cosas, eso no es tan importante...
jueves, 27 de septiembre de 2007
Asados

Bueno, y hay muchas otras cosas por el estilo que me hacen feliz... Algunas:
Acostarme a dormir sin poner el despertador.
Que me festejen los chistes.
Que me dediquen chistes y reirme mucho.
Que me salgan los nombres de los árboles.
Leer sobre algo que intuyo difusamente y encontrarlo expresado con claridad y precisión. Esas cosas que uno lee y dice: sí, sí, es así, tal cual.
Empezar un libro y que me atrape desde la primera oración.
Que suene el teléfono y sea quien quería que fuera.
Pintarme la uñas de los pies y que me queden bien, parejitas y brillosas (con las de las manos ni lo intento…).
Ir manejando por Figueroa Alcorta (tal vez camino al asado…) escuchando canciones de Calamaro y cantando a más no poder… sintiendo que canto re bien.
Encontrarme con alguien que hace mucho que no veo y que me encuentre linda y me lo diga.
El primer mate de la mañana.
El primer trago de cerveza fría cuando hace calor y tengo mucha sed.
Tener bombitas de luz de repuesto cuando se me quema alguna y no tener que salir a comprar.
Pasar por Figueroa Alcorta y Castilla y de repente descubrir que floreció el lapacho.
La foto de arriba y los recuerdos que me trae.
viernes, 21 de septiembre de 2007
Primavera
martes, 18 de septiembre de 2007
Feliz Domingo

Cuando ya creía que no iba a ver Les Ephémérès, la obra que trajo Arianne Mnouchkine para el Festival de Teatro de Buenos Aires, por no haberme ocupado de comprar entrada, me llama Muriel el sábado para decirme que tenía una entrada de más para el domingo, si quería ir con ella... Y así, inesperadamente, pasé un domingo feliz.
La obra, ya sabía, dura 8 horas con dos pausas de unos 15 minutos y una de 1 hora, durante la que se pueden comer manjares provenientes de la Francia multicultural en un gran comedor instalado para la ocasión en un salón contiguo a la sala donde transcurre la obra.
Ocho horas. De 3 de la tarde a 11 de la noche. La idea me acobardaba. Pero nos dijimos que íbamos sin la obligación de quedarnos hasta el final, que podíamos quedarnos un rato y retirarnos cuando quisiéramos. Todo tipo de ideas anticlaustrofóbicas... Fuimos munidas de agua mineral, bananas por si necesitábamos reponer potasio, y, lo que fue muy útil, almohadones, porque nos habían advertido que los asientos –unas gradas de madera- eran duros.
Y empezó la obra. El encantamiento fue inmediato. Es una larga serie de momentos de la vida de los personajes representados sobre unas plataformas redondas, cuadradas o rectangulares, que tienen ruedas y que van deslizándose por el escenario: entran por una punta, se detienen para que transcurra la escena (a veces giran sobre su centro) y salen por la otra, siempre empujadas por los mismos actores que uno verá o vió en otras escenas, con movimientos plásticos y aceitados. Y cada plataforma es como un mundito rodante lleno de detalles donde transcurren esos momentos efímeros de los que están hechas las vidas de las personas, con pasajes más o menos felices, más o menos tristes o graciosos, pero siempre con diálogos sencillos, sin palabras pomposas ni grandes declaraciones. Y así van pasando los momentos, las historias, con un ritmo fluido y constante, que te va envolviendo y transportando. Y la acumulación de escenas y de horas y de emociones tiene un efecto poderoso. Me hizo pensar en el transcurso de la vida y el tiempo, en que lo efímero es efímero para dar lugar a otra cosa, y que esa cualidad no hace que nada sea menos valioso. Todo pasa y pasa y todo vuelve a empezar.
Divina la obra. Una de esas experiencias de las que uno sale modificado, que te hacen mella, como se dice.
lunes, 10 de septiembre de 2007
Lábil

domingo, 2 de septiembre de 2007
Ecuador II

sábado, 1 de septiembre de 2007
Cada día estaciono mejor
domingo, 26 de agosto de 2007
Ficción

Bailando por un hielo
Pero lo que le quería contar era que parece que el peor insulto que se propinan las... patinadoras -serían en este caso- es "mucama" o "mucamita"... La morocha ofendidísima porque parece que la rubia la denostó refiriéndose a ella con semejante mote...
Qué lindo, ¿no?
Propondría agarrarlos a todos a los hielazos si no fuera porque no quiero incitar a la violencia...!
viernes, 17 de agosto de 2007
Regreso
martes, 14 de agosto de 2007
Atlántico Norte
Playas bien anchas con mucha vegetación atrás porque está prohibido construir al borde del mar, lo que le da a todo un aspecto medio agreste. Y también algunas partes con mucha roca. Hicimos una larga caminata yendo de una playa a otra por las rocas mientras la marea estuvo baja. El regreso, por un camino costanero. Cómo me gustan las caminatas sobre las rocas... Te exigen mucha atención, casi que no se puede ir pensando en otra cosa más que en qué lugar vas a apoyar el pie al dar el próximo paso... Y al terminar: ah, cierto que soy yo que estoy acá...
El agua tirando a fresca. Igual nos bañamos...
De a ratos me sentía como en una película de Rohmer. No me acuerdo cuál. Una de la serie de las estaciones del año. No sé si era el viento medio permanente que soplaba o el aspecto tan francés de Barbara, que podía ser la protagonista de cualquiera de esas películas...
viernes, 10 de agosto de 2007
Musée du Quai Branly
Cuestión que el edificio es rarísimo. Super moderno, grandote, tirando a cuadrado, como con unos cubos que son los distintos sectores, pintado de varios colores medio terrosos y es como si hubiera sido tomado por la vegetación... Está rodeado de un jardín muy exhuberante y uno de los muros, que da a la calle, es un muro vegetal! Con todo tipo de plantas tropicales, parecen... Y un sistema de riego que no se puede creer...
Y como para que no te olvides de que estás en París, atrás se asoma la Tour...
jueves, 9 de agosto de 2007
Louvre
Decidí ver una exposición temporaria, chiquita, acotada, de dibujos del pintor francés Camille Corot...
Y de la exposición permanente decidí que iba a ver pintura italiana, española y francesa. Dejando de lado la multitud que había en las salas de pintura italiana, sobre todo alrededor de la Mona Lisa, a la que ya no saben cómo proteger del gran público...
...creo que encontré una buena manera de recorrer y disfrutar el museo. La técnica consiste en caminar lentamente pero a paso constante por el medio de las salas, algunas de las cuales son como pasillos enormes, con una mirada medio flotante, como mirando por el rabillo del ojo, y dejarme atraer por algunas pinturas, por el color, por alguna forma, algún rostro, algún gesto, el techo de la sala, o lo que se viera por la ventana... y ahí sí, detenerme un rato... Funcionó muy bien. Tanto que si tengo tiempo vuelvo la semana que viene...
miércoles, 8 de agosto de 2007
Vacaciones en la ciudad
lunes, 6 de agosto de 2007
Domingo
A la noche fuimos a la Villette al cine al aire libre... Y volvimos a casa en Velib, que nos viene saliendo con más fluidez...
sábado, 4 de agosto de 2007
Mi cuarto
Cómo se come en París!
Y después me dediqué bastante a los sandwiches de falafel, unas croquetas de garbanzo de origen... árabe, creo. Por ahora, el más rico es uno que comí en Le Marais...
A la tarde, tomamos con Jose un helado en Berthillon, en l'Ile St. Louis, rodeadas de turistas...
Y todavía me falta un buen cous cous y crêpes de todo tipo y lo que se me vaya presentando en el camino... Oferta no falta...
viernes, 3 de agosto de 2007
París en bicicleta
Salimos a caminar y a hacer unas compras... Al regresar, en lugar de tomar el metro, cachamos unas bicis...
Düsseldorf - París
Lo bueno de las vacaciones en otros países es que uno tiene que resolver problemas tan distintos de los habituales…
Además, qué lindo que es viajar en tren... Es una buena transición entre un lugar y otro porque te permite ir dándote cuenta de que te estás trasladando, y llegar a destino junto con el tren…
lunes, 30 de julio de 2007
Lo que vi en Berlin
Berlin
Debo decir que el clima no estuvo a nuestro favor. Llovio. El sabado garuo finito pero el domingo llovio llovio. Anduvimos un poco por todos lados. Un amigo de Sara nos paseo por toda la ciudad en su autito descapotable (un VW re viejito) y se tomo muy en serio su papel de guia de turismo. Ibamos haciendo paradas para comer y tomar cafes, mas tarde nos encontramos con su novia, despues se sumo Rainer (habra quien se acuerde de el!), comida en un restaurant muy lindo, bebida en el tipico squat berlines con las paredes todas pintarrajeadas (para turistas... que, por otro lado, es lo que eramos nosotras, o mejor dicho, yo) y finalmente a una disco! Hacia tanto que no iba a un lugar asi que no se ni como llamarlo (disco, boliche, lugar para bailar?) Era un lugar que nos habian recomendado porque tiene una buena vista de la ciudad, pero claro, la ciudad de noche es re oscura... No se, me habian dicho vista de la ciudad y yo me habia imaginado una vista imponente... Se veian unas calles vacias con un alumbrado publico medio escaso, edificios de departamentos bien grandes tipo monobloc con solo dos o tres departamentos con la ventana encendida, el resto, oscuro... Tal vez estabamos del lado de lo que era el este... Cuando la gente habla de la ciudad siempre hace referencia a si tal o cual cosa queda en el este o en el oeste, pero como el muro no era una linea recta de norte a sur me resultaba siempre medio confuso, ademas del hecho de que ya de por si soy desorientada y decidi que en dos dias en Berlin no iba a tratar de saber donde estaba cada vez... Pense que lo mejor era dejarme llevar, flotar y mirar no mas...
Bueno, y miles de cosas mas. Para volver.
Me voy a desayunar. Les sigo debiendo los acentos y algunas fotos...
viernes, 27 de julio de 2007
a Berlin
Me encanta la idea de conocer otra ciudad alemana... sobre todo si es Berlin... porque con esto de que solo conozco Düsseldorf, creo que Alemania es toda asi: prolija, impecable, rica... straight, como la define Sara.
Tenemos cientos de recomendaciones de cosas para hacer y varias personas para ver... pero solo un fin de semana para hacer todo... Veremos cuales de todas las posibilidades concretamos...
Viajamos en tren y nos alojamos en un super hotel mil estrellas que pago yo con unos vouchers de Bancotel que les sobraron a mis padres de su viaje del anio pasado y me los regalaron (gracias Chiche y Elsa!). Esta buenisimo haber superado la etapa de mi vida en la que me parecia inconfesable no querer alojarme en una casa tomada!
Les debo los acentos para la proxima...
jueves, 26 de julio de 2007
Mi viaje
Finalmente tomé el avión de German Wings, que ya fue como haber llegado a Alemania. Todo impecable, flamante, prolijo. Un té en el avión: tres euros con sesenta... Pero me lo merecía... Igual ésta es la última cuenta que saco…
Cuando me encontré con Sara se me pasó todo el cansancio. Y estamos en conversación semipermanente desde entonces.

