jueves, 24 de julio de 2008

Manuel & Matilda

Manuel y Matilda. Mis sobrinitos mellizos divinos que nacieron hace 8 días y que conocí recién ayer porque estuvieron guardaditos en neonatología. Son dos diminutitos que sacamos ayer del sanatorio con la sensación de que la calle es tan ruidosa y agresiva y sucia para estas dos cositas. Son tan chiquitos que no puedo usar otra cosa que diminutivos! Eso sí, chiquitos pero poderosos, aunque no lo sepan: hoy fui una de sus niñeras y no tuve tregua. No les voy a contar todo lo que hice mal tratando de hacer todo bien, para qué ¿no? Sólo presentarlos...


jueves, 17 de julio de 2008

Certezas

Qué lindo es tener una certeza.

Sirven para tomar direcciones, caminos que después te presentan nuevas dudas, y así...

Son buenas brújulas. O faros. O lianas de las que uno se agarra para recorrer distancias.



viernes, 4 de julio de 2008

Los minutos que preceden al sueño

A veces, no muy seguido, me pasa que en el instante en el que me estoy como abandonando al sueño y los pensamientos ya no son organizados como los de la vigilia pero tampoco estoy dormida… en ese estado de ensoñación, de transición, se me presenta una idea muy clara... algo se me vuelve muy patente. Es casi como una epifanía, me doy cuenta de algo con toda claridad… Y no es una idea buscada, viene sola, como si se armara en medio de ese fluir desordenado, y se me presenta concisa y contundente. Siempre me sorprendo y a veces me río porque hasta pueden ser ideas sobre cosas en las que no creía haber pensado concientemente.

Bueno, no sé, quiero decir algo que no sé si se entiende…

Ah, y no vayan a creer que el título tan lindo es invención mía... Lo saqué de un verso de un poema de Borges, qué caradura que soy, porque ni siquiera es que he leído tanto Borges... Pero bueno, me gustó... Si no, mi título habría sido "Justo antes de dormir"...

jueves, 26 de junio de 2008

Dejarse cambiar


A veces uno se esfuerza por ser fiel a sí mismo, a las ideas que tiene de sí, que nos explican, nos tranquilizan… y nos fijan.

Hay que poder serse infiel y reconocer que uno no es, sino que va siendo.

A mí me resulta liberador pensarme así. Igual, no siempre me sale...

Qué costumbre!

Hace unos días, una amiga muy amiga, cuando se disponía a contarme algo que le está pasando, algo importante, me aclaró con toda seriedad antes de empezar el relato: "bueno, mirá, no te puedo contar lo que va a pasar, porque no sé, pero te cuento lo que pasó hasta ahora". Justificándose por no poder predecir el futuro...! No tenemos suficiente con el presente?

Laboulaye en el mapa

Cada vez que me cruzo con un mapa de Argentina voy directo a ver si figura Laboulaye. No lo puedo evitar, es un acto reflejo. Y si no aparece me indigno.

Encontré este mapa en Internet que marca el recorrido del Ferrocarril San Martín… Me hizo acordar a cuando éramos chiquitos y volvíamos de Buenos Aires a Laboulaye con mi mamá en el Aconcagua con los dientes doloridos porque en general nos llevaban a que nos ajustaran los aparatos de la ortodoncia. Antes de partir, en lo de mi tía, después de haber quedado mareados de tanto Italpark, nos preparábamos con toda devoción unos súper sandwiches de pan Fargo que para nosotros era sinónimo de Buenos Aires… y cuando el tren salía ya los habíamos devorado… Y después qué frío y qué sueño cuando a las 4 de la mañana nos teníamos que bajar del tren, que seguía camino a Mendoza...

domingo, 8 de junio de 2008

Sobre gustos...

Me llamó mi dentista para decirme que tenía que cancelarme el turno que me había dado porque iba a ayudar a un colega a hacer una operación de implantes "muy copada".

Pregunto...

¿Podríamos decir que una clara señal de que una mujer se está convirtiendo en una vieja chota es que cruza la calle por cualquier lado?

martes, 27 de mayo de 2008

El eterno resplandor de una mente sin recuerdos...

... es el nombre de una película que me gustó mucho y de la que me acordé cuando hace poco leí en el diario una noticia con el título "Hallan cómo inhibir un mecanismo que consolida los recuerdos", y en el copete decía "podría utilizarse para conseguir olvidos terapéuticos". Leí la nota y, como me suele ocurrir con las noticias sobre este tipo de investigaciones de ciencia básica, terminé un poco decepcionada (y aliviada también) porque resulta que están recién experimentando con cangrejos… Pero más allá de los procesos orgánicos que se producen al formar un recuerdo y después al evocarlo, y de cómo estos tipos buscan interferir en estos procesos, la nota me hizo pensar en los recuerdos y preguntarme si algún olvido puede ser terapéutico, aunque lo que uno vaya a olvidar sea algo feo, doloroso o algo que uno quisiera que nunca hubiera ocurrido. Si ocurrió, mejor recordarlo, diría yo, para poder elaborar… después de todo, uno recuerda lo que vivió y lo que vivimos es lo que somos ¿o no? Además, ¿qué quedaría en el lugar del recuerdo eliminado? Tal vez después inventen un método para inyectarte recuerdos de cosas que nunca ocurrieron… Sólo espero que primero prueben con cangrejos...!

domingo, 18 de mayo de 2008

A veces es tan fácil sentirse realizada

Uno tiende a pensar que la sensación de realización proviene de los grandes logros de la vida, de los grandes hitos que se supone que todos tenemos que alcanzar para ser felices... pero resulta que esta semana logré comprar y colocar un tirante para la tapa de la caja de las llaves de la luz, los bocallaves de la puerta del placard del lavadero y una tapa ciega, trasplanté dos plantas y apliqué un producto contra babosas y caracoles… y me sentí realizada por completo. A veces uno busca demasiado lejos y las cosas que nos pueden hacer sentir bien están cerquita cerquita...

Ah, y ni les cuento lo bien que me hace sentir haber escrito dos posts!

Meterse en el cine

El cine a veces es salvador. El programa de ir al cine, digo. Uno paga una entrada, se retira de sus paisajes habituales, se sienta en una sala oscura y por lo que dure la película deja de tener los pensamientos de siempre, se olvida de sí y se deja contar una historia. Claro que no es su única función, pero para mí es el antídoto perfecto para esos días en los que no sé qué hacer y me pongo a leer y siento que tendría que escribir, me pongo a escribir y siento que tendría que regar, me pongo a regar y siento que tendría que trabajar, me pongo a trabajar y siento que tendría que ir al supermercado, barrer el piso o definir el futuro de mi vida entera... esos días en los que uno está tan enredado que no vale la pena tratar de darles muchas vueltas a las cosas.

De regreso

Se relanza mi blog! Bah, voy a escribir algunos posts, pero relanzamiento suena mejor y más a tono con los tiempos que corren...

Mis ávidos lectores no paran de hacerme reclamos, me ponen una presión casi cuasi extorsiva, así que más vale que me ponga media pila...

lunes, 3 de marzo de 2008

Teoría del paraguas


"Podrías pensar en el paraguas de la soberanía de Malvinas”, me dijo. Y yo, para mis adentros: "¿Perdón? ¿Qué tienen que ver las Malvinas con el problema del que estamos hablando y que quiero resolver ?” Y él, ante mi silencio: “¿viste cómo hizo Menem con el tema de la soberanía de las islas con los ingleses? Dijo: 'bueno, este tema queda debajo del paraguas, no se toca por ahora, ya veremos qué hacemos con eso, mientras tanto podemos hablar y hacer otras cosas juntos'. Después de superar el desconcierto inicial que me produjo la comparación y más allá de Menem, las Malvinas, la soberanía o el colonialismo, la imagen me pareció útil para un montón de situaciones en las que uno se siente completamente tomado por un problema que se empecina en entender o resolver y desterrar de su vida, que mientras tanto queda en suspenso o teñida por completo por el problema en cuestión. Como si no pudiera ocuparse de otra cosa hasta tenerlo resuelto. Poner un problema debajo del paraguas no significa no ocuparse de él ni negarlo, pero te permite acotarlo y ver que mientras tanto pasan otras cosas que se pueden disfrutar y a las que se les puede dedicar atención y energía. Las imágenes son poderosas o, como se dice, "una imagen vale más que mil palabras".

jueves, 31 de enero de 2008

De viaje


En estos días en los que tengo que soplar todo lo que toco para sacarle el polvillo que lo recubre, lo mejor que me puede pasar es irme a trabajar al sur, que es lo que voy a hacer la semana que viene!
Parecía que mi casa tomaba alguna forma la semana pasada, hasta pude invitar a Muriel a comer y esto parecía un hogar... Pero de repente esta semana volvió a convertirse en obra...
Quiero volver del viaje y encontrar todo terminado y limpio, con rico olor, con el contenido de las 17 cajas que tengo pendientes ya ubicado en sus lugares, los libros en la biblioteca, la ropa (que tuve que VOLVER a sacar del placard) prolijamente guardada... El que quiere puede? O quien quiere celeste que le cueste?

miércoles, 16 de enero de 2008

Una rutina, por favor...

Añoro tener una rutina… En general uno la menosprecia y la considera sinónimo de una vida aburrida, falta de acontecimientos y de emoción. Pero para mí es más bien un marco, un ritmo, una referencia, algo estable que te permite hacer otros movimientos. Es como si fuera el esqueleto del día. Pero ahora no está. Se fue. Desapareció. Por estos días, en el mejor de los casos (porque también puede ocurrir que no aparezca nadie, lo que es peor, porque quedo esperando sin poder hacer nada!), temprano a la mañana llega el hacetutti, al rato el pintor, al rato el carpintero casi junto con el del deck y yo no sé dónde ponerme. Tampoco me puedo rajar, que es lo que más me gustaría hacer, porque algunas instrucciones tengo que dar, además de ir a abrirles la puerta cada vez que tienen que salir, o ir a comprar el herraje o el tornillo que faltó, o esperar a que venga el que dijo que venía "entre las 14 y las 19"!
Y mi ducha de la mañana? Y... no, porque cada uno que viene se tiene que cambiar y para eso usa el baño (cuando no se bañan! Como hizo el pintor el día de mi mudanza, para el asombro de todas las damas presentes), además no puedo pasar delante de todos envuelta en una toalla, y siempre odié tener que llevarme toda la ropa al baño, bañarme y salir vestida, hasta con los zapatos puestos! Asi que la ducha queda para la noche…
Y mis mates? Algunos tomo, pero no tengo dónde y me voy olvidando y se me van enfriando...
Y la avena con leche? Eso sí, en algún momento la como. Me siento en el medio del living y como mi menjunje…
Y la AM que escucho a la mañana? No se oye, entre la lija, la sierra, el martillo... no, no se oye, pero igual la tengo encendida...
Y el rato que en general tengo para leer el diario, aunque sea por arriba? Qué se hizo?
La rutina que uno se arma, o más bien que se le va armando, es algo tan íntimo... tiene que ver casi con el ritmo del cuerpo... Se instala hasta en vacaciones que es cuando uno hace cosas distintas de las habituales...
Quiero mi rutina, que me encanta, porque es la mía!

Les debo una imagen, pero me toca el timbre el carpintero y si no publico ahora no publico más!