... es el nombre de una película que me gustó mucho y de la que me acordé cuando hace poco leí en el diario una noticia con el título "Hallan cómo inhibir un mecanismo que consolida los recuerdos", y en el copete decía "podría utilizarse para conseguir olvidos terapéuticos". Leí la nota y, como me suele ocurrir con las noticias sobre este tipo de investigaciones de ciencia básica, terminé un poco decepcionada (y aliviada también) porque resulta que están recién experimentando con cangrejos… Pero más allá de los procesos orgánicos que se producen al formar un recuerdo y después al evocarlo, y de cómo estos tipos buscan interferir en estos procesos, la nota me hizo pensar en los recuerdos y preguntarme si algún olvido puede ser terapéutico, aunque lo que uno vaya a olvidar sea algo feo, doloroso o algo que uno quisiera que nunca hubiera ocurrido. Si ocurrió, mejor recordarlo, diría yo, para poder elaborar… después de todo, uno recuerda lo que vivió y lo que vivimos es lo que somos ¿o no? Además, ¿qué quedaría en el lugar del recuerdo eliminado? Tal vez después inventen un método para inyectarte recuerdos de cosas que nunca ocurrieron… Sólo espero que primero prueben con cangrejos...!
martes, 27 de mayo de 2008
El eterno resplandor de una mente sin recuerdos...
domingo, 18 de mayo de 2008
A veces es tan fácil sentirse realizada
Uno tiende a pensar que la sensación de realización proviene de los grandes logros de la vida, de los grandes hitos que se supone que todos tenemos que alcanzar para ser felices... pero resulta que esta semana logré comprar y colocar un tirante para la tapa de la caja de las llaves de la luz, los bocallaves de la puerta del placard del lavadero y una tapa ciega, trasplanté dos plantas y apliqué un producto contra babosas y caracoles… y me sentí realizada por completo. A veces uno busca demasiado lejos y las cosas que nos pueden hacer sentir bien están cerquita cerquita...Ah, y ni les cuento lo bien que me hace sentir haber escrito dos posts!
Meterse en el cine
El cine a veces es salvador. El programa de ir al cine, digo. Uno paga una entrada, se retira de sus paisajes habituales, se sienta en una sala oscura y por lo que dure la película deja de tener los pensamientos de siempre, se olvida de sí y se deja contar una historia. Claro que no es su única función, pero para mí es el antídoto perfecto para esos días en los que no sé qué hacer y me pongo a leer y siento que tendría que escribir, me pongo a escribir y siento que tendría que regar, me pongo a regar y siento que tendría que trabajar, me pongo a trabajar y siento que tendría que ir al supermercado, barrer el piso o definir el futuro de mi vida entera... esos días en los que uno está tan enredado que no vale la pena tratar de darles muchas vueltas a las cosas.
De regreso
Se relanza mi blog! Bah, voy a escribir algunos posts, pero relanzamiento suena mejor y más a tono con los tiempos que corren...
Mis ávidos lectores no paran de hacerme reclamos, me ponen una presión casi cuasi extorsiva, así que más vale que me ponga media pila...