martes, 27 de mayo de 2008

El eterno resplandor de una mente sin recuerdos...

... es el nombre de una película que me gustó mucho y de la que me acordé cuando hace poco leí en el diario una noticia con el título "Hallan cómo inhibir un mecanismo que consolida los recuerdos", y en el copete decía "podría utilizarse para conseguir olvidos terapéuticos". Leí la nota y, como me suele ocurrir con las noticias sobre este tipo de investigaciones de ciencia básica, terminé un poco decepcionada (y aliviada también) porque resulta que están recién experimentando con cangrejos… Pero más allá de los procesos orgánicos que se producen al formar un recuerdo y después al evocarlo, y de cómo estos tipos buscan interferir en estos procesos, la nota me hizo pensar en los recuerdos y preguntarme si algún olvido puede ser terapéutico, aunque lo que uno vaya a olvidar sea algo feo, doloroso o algo que uno quisiera que nunca hubiera ocurrido. Si ocurrió, mejor recordarlo, diría yo, para poder elaborar… después de todo, uno recuerda lo que vivió y lo que vivimos es lo que somos ¿o no? Además, ¿qué quedaría en el lugar del recuerdo eliminado? Tal vez después inventen un método para inyectarte recuerdos de cosas que nunca ocurrieron… Sólo espero que primero prueben con cangrejos...!

2 comentarios:

Nino dijo...

Si, bueno que se yo... A mí me gustaría que me inyecten un recuerdo de haciendole un gol a Boca sobre la hora para ganar 4 a 3 después de ir perdiendo 3 a 0. Total quien te quita lo recordado...

Florencia dijo...

Ta bien Nino, un recuerdo así te levanta la autoestima y eso después te sirve para todo lo demás...