En estos días en los que tengo que soplar todo lo que toco para sacarle el polvillo que lo recubre, lo mejor que me puede pasar es irme a trabajar al sur, que es lo que voy a hacer la semana que viene!
Parecía que mi casa tomaba alguna forma la semana pasada, hasta pude invitar a Muriel a comer y esto parecía un hogar... Pero de repente esta semana volvió a convertirse en obra...
Quiero volver del viaje y encontrar todo terminado y limpio, con rico olor, con el contenido de las 17 cajas que tengo pendientes ya ubicado en sus lugares, los libros en la biblioteca, la ropa (que tuve que VOLVER a sacar del placard) prolijamente guardada... El que quiere puede? O quien quiere celeste que le cueste?
3 comentarios:
No. Mirás para atrás, cerrás la puerta, y... que se funda el mercadito!!
Creo que lo de Nino es muy sabio... Qué ganas le tengo a tu casa nueva! Un beso grande,
Sara
Las dos cosas: el que quiere puede y al que quiere celeste que le cueste, saludos.
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