Decidí ver una exposición temporaria, chiquita, acotada, de dibujos del pintor francés Camille Corot...
Y de la exposición permanente decidí que iba a ver pintura italiana, española y francesa. Dejando de lado la multitud que había en las salas de pintura italiana, sobre todo alrededor de la Mona Lisa, a la que ya no saben cómo proteger del gran público...
...creo que encontré una buena manera de recorrer y disfrutar el museo. La técnica consiste en caminar lentamente pero a paso constante por el medio de las salas, algunas de las cuales son como pasillos enormes, con una mirada medio flotante, como mirando por el rabillo del ojo, y dejarme atraer por algunas pinturas, por el color, por alguna forma, algún rostro, algún gesto, el techo de la sala, o lo que se viera por la ventana... y ahí sí, detenerme un rato... Funcionó muy bien. Tanto que si tengo tiempo vuelvo la semana que viene...
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