Salimos a caminar y a hacer unas compras... Al regresar, en lugar de tomar el metro, cachamos unas bicis...
viernes, 3 de agosto de 2007
París en bicicleta
Me bajé del tren en la Gare du Nord a las 10 de la noche y Josefina me dijo que podíamos ir a comer a lo de una amiga… Yo, todavía agitada de la corrida en Colonia, acepté del todo la propuesta cuando me dijo que podíamos ir en Vlib, que, me explicó, son bicicletas -con una forma muy particular- que se toman en la calle, se usan y se vuelven a dejar. El término viene de "velo libre" (bicicleta libre). En muchos lugares de la ciudad hay paradas con muchas bicicletas estacionadas, que uno puede tomar después de sacar un ticket. La primera media hora es gratis, después se empieza a pagar. Cuando terminás de usar la bici, la dejás en alguna parada. Me encantó la idea, así que partimos, con Julien. Como siempre, la realidad presenta más complejidades de las que uno imagina, o por lo menos muchos detalles... Estuvimos más o menos media hora tratando de sacar los tickets, viendo cómo se pagaba (hay que insertar la tarjeta de débito, porque de ahí te van debitando cuando usás una bici más de media hora seguida), tratando de desenganchar las bicis de sus “palenques”… Era la primera vez que ellos las usaban, también, porque en París recién instauran el sistema. Finalmente, logramos tener una cada uno y salimos rumbo a la casa de la amiga de Jose cerca de la medianoche... Cuando nos acercábamos empezamos a ver en qué parada dejábamos las bicis... Encontramos una pero no tenía lugar para las tres... Qué hacer con las otras. Bueno, quedárnoslas y pagar el tiempo extra… Complicado el primer intento pero pudimos pedalear... Y hoy ya fue más fácil!
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